Naranjas, había.

Naranjas.

Y a veces azahar.

Y las gentes andaban

bajo un cielo verde de planetas soleados

hasta que les llegaba el hambre

Alargaban las manos para tocar con

los dedos los astros

que se les derramaban por la comisura

como ríos de bronce

y de óxido

Pero llegaron los hombres de los mil brazos

ramplones

a hacer de naranjas dulces de azúcar

y les colgaron letreros de albura

con números de una sola cifra

a veces de dos

Entonces, naranjas en las calles

y dulces de naranja en los puestos de las calles

Al principio las gentes creyeron entender

felices, variadas, naranjas para el hambre

dulces de naranja las tardes de los viernes

Con el tiempo La fruta escarcha

El árbol nudo

Y un repiqueteo de van y vienen

las monedas de cobre tocando a muerto en los bolsillos

Cae de bruces en la plaza el primero de los enfermos y un rayo

de sol salvaje se abalanza con inquina sobre el surco

que ha dejado en el cielo verde la más temprana traza de la escasez

Mas no lo vieron las gentes que

por entonces

hacían ya hilera a las puertas de abril

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