Desciende atravesando

el denso tabique de la humedad

la membrana por donde abrirse

a un piélago aceitoso sobre el que la ciudad se yergue

Nadie sabe del aire en las almenas, arriba

ensartado en los mástiles

el clima ajeno de los obeliscos

va pensando junto al dolor que la empuja en

los párpados porque no quiere llorar

paseando la fiebre por los acueductos

entre las nubes de moscas que se amontonan bajo las cúpulas

Así, por entre los tragavientos y las ciénagas

derrapa un tiempo que ha sido de todas

el tiempo del Imperio

 

Recuerda

Carreras de cuadrigas y cocaína

la crisis

vivimos la crisis y éramos felices en la crisis

teníamos mil veces veinte años

arrogantes, déspotas, emperadores

Naumaquias, hermosas representaciones de la guerra

sus colegas y ella organizando un mundo en el que

acabaríamos por no caber

Lo que se cae cuando el Imperio cae

es una montaña de soledad amontonada

 

Desciende buceando el silencio caliente

cipos funerarios, debajo solo un trillón de hormigas

Escribimos pesadillas para el futuro porque

no entendimos

que en el futuro estaba solo el

desierto

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