Compañero,

he venido a decirte que quiero contigo

lo que el mendigo tiene con el perro callejero

que podamos explicar «No es mío, pero anda conmigo»

y que la ciudad entienda que nuestro amor es peregrino

y político, porque yo he venido aquí para luchar en tu trinchera

a cargar en mi lengua los barros que nos germinen

un pedernal húmedo en la boca

Te anidaré ratones entre los muslos con que llevar hasta

las calles el calor de la plaga.

Amor mío, edecán,

marcharemos por los barrios viejos

felices como piezas rotas que se juntan y no coinciden

y en ese esguince habrá un vórtice, yo qué sé

una tormenta eléctrica

por la entrenubes un sendero

también de feroces torceduras

pero derechito, derechito

a alguna parte

allí

Advertisements

2 thoughts on “

  1. me imagino que encontrar estos poemas de amor tan austeros y límpidos que apenas aceptan la designación desgastada de “poemas de amor” —que esos se le dedican a cualquiera— no debe ser ni la mitad de gratificante ni requerir la mitad del esfuerzo que escribirlos
    bravo

    1. Muchísimas gracias Julia. Escribirlos es, precisamente, una batalla a mano partida contra el tópico. Aunque a veces, ya sabes, todos recaemos. 🙂

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s