La piedra

En cuanto a la imaginación de las piedras

casi todo lo de carácter copioso es poco fidedigno

G. Rojas

Hay eso con las piedras, el ruido que hace al caer una sobre otra; cómo conservan en su duro corazón el fuego y lo soplan en las manos de los hombres. Del amor entre dos piedras nace la hoguera. Redunda el guijarro si lo ocultas bajo tu puño, es cierto, pero todas las piedras son ancianas y atestiguan una sabiduría vieja. Y, en cambio, las esquirlas en que tú te rompes si tropiezas tienen una trasparencia roma, el filo accidentado, la abstrusa intención de deshacerte arena. Cada tanto, en tu caída, no hay manera de lanzarte contra nada, ráfaga de polvo, y tu música es solo el silbido de la asfixia perdiéndose entre grietas. Yo quiero amar la piedra que pesa exacta entre los dedos y promete el chasquido y cumple. En su insignificante entraña fría y prieta late el trueno que divorcia la geografía de los cuerpos celestes. La piedra paciente que, si se rompe, multiplica sus hazañas.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s