Un poema de Paco Sevilla

“Peter Pan por las alamedas.” José Hierro.

Gatos embelesados en intermedios de óperas, mientras aristosapiens chupan tenedores y maniobras standarizadas, los paraguas y los taxis en la lluvia, elásticas cigüeñas y gelatinoso piar de pinzones.

plíc, plíx, plízr, lluvia de rehogado claqué, bambalina y útero de ruiseñora en pantys transpirables. Su azul montesquieu chorrea por los chaflanes goterones de bellezas desplumadas y etéreas, etc.

La lluvia. Lírica odisea de gelatina y poliéster. La ética de los ángeles precipitada sobre la política de los tejados.

Ramoneo inverso de los relojes, a veces y si bien lo miras, por el rabillo de la intuición de los gatos, sedientas paletas de mezclados colores al desliz del tiempo, sobrecaída la belleza de un prusia onírico por el farolado diverso y circunstante. Mullida mole. Mol de bolsillo. Montañas bailando lejanas mentalidades. Orillas de astros y fenómenos paranormales desbocados sin porqué.

Zen y aerolitos. Sincopados ritmos y ríos verticales a los que una sola voz asciende y congrega. Tarántula de ritmo sin boca oval, copa y sireneos.

A los gatos, sin embargo, no les gustan los aristócratas, ni los taxis, ni el perfil de la lluvia. Minuta de saxífragas a la encendida memoria. Tulipán avieso y formar espumas con crepes de pasos en silencio, precursora blancura anuda gatos y cavas. Por que los estribillos son inventos de la costumbre. Plíc, plíx, plizr… etc, (y dejemos la lluvia en paz, soleada la luna en gatunos devaneos de hélices y lonas).

Miau, alió el petirrojo de la pequeña Dorothy.

Y Mimsy estornudó oro sobre las hermosas baldosas del Paraíso. Cristos del país, Crisóstomos de aerosoles, crísticas iguanas entre la mies color niños. Niños, mentes de vasos de güisqui. Peter Pánico desmemoriado por alamedas de alados átomos, sus excitables percusionistas minutean sextantes y relojes, etc.

Bang, y volver a realidad, ey, pesan los huesos a la altura de la costumbre. Pesa el mundo milímetros de vellos. Pesan los besos. Brotas corazón a galope. Prosigo:

2 niños, 7 pájaros y un gato, asomados a la humildad de la lluvia de 1 ventana pueden, si les apetece, ser 1 cosmos en el hocico de cualquier anónima noche.

Sobretodo ahora que Dios desabrocha cristos al otro lado de las cortinas dilatando síes.

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