La escritura

La obsesión del escritor por contar una historia que ya conoce es de por sí sórdida. Ya conoce esta novela, y sabe también cada entresijo de la trama porque la ha leído cientos de veces. Ya sabe la tesis, que los jóvenes están perdidos, que lo está el ser humano y que la felicidad es un invento, un artefacto inútil engrasado con fantasías o proyecciones burdas y malsanas, que funciona a duras penas. Sus engranajes giran como en una ruleta que mueve otra y a su vez esta la próxima, creando un efecto vistoso que a la larga no dará provecho. Y sin embargo una presunción de providencia absurda lo invita a seguir, empecinada en dejar muestra del juego mezquino de la imaginación. La memoria puesta en un laberinto de espejos, deformada por el uso.  El ejercicio de escribir es, asimismo, trabajoso y poco agradecido. La idea puesta en palabra es una idea castrada, solo en estado salvaje y desordenado conservarán su peso específico. Ese amor, esa tragedia, como un león afeitado posando para la foto. Literatura. Mala cosa, mala cosa.

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5 thoughts on “La escritura

  1. Reblogueó esto en Ya lo saben…y comentado:
    Hace ya algún tiempo que sigo este blog estupendo por recomendación de Patricia, que nunca dice tonterías. Y nunca me he animado a comentar. Lo hago hoy porque recientemente he leído entradas de Maia, Santiago y (en este momento) Diego sobre la escritura. Yo no he escribo pero conozco muy de cerca otros procesos creativos. Me reconozco. No es el único motivo por el cual os señalo no sólo la entrada si no un blog estupendo.

  2. Leí hace poco el “aclamado y vendido” La verdad sobre el caso Harry Quebert, de Jöel Dicker. Dejando a un lado la valoración general de la novela, me gustó la estructura y cómo consigue dotarla de varias dimensiones. Una de ellas corresponde a la creación literaria.
    Dedica varios capítulos a las lecciones impartidas por su maestro. Un ejemplo, la enfermedad del escritor:

    – Harry, ¿cómo se puede confiar en tener siempre la fuerza para escribir libros?

    – Algunos la tienen, otros no. Usted la tendrá, Marcus. Estoy seguro de que la tendrá.

    – ¿Cómo puede tenerlo tan claro?

    – Porque está dentro de usted. Es una especia de enfermedad. La enfermedad del escritor, Marcus, no es la de no poder escribir más: es la de no querer escribir más y ser incapaz de dejarlo.

    Joël Dicker. La verdad sobre el caso Harry Quebert.

    1. En mi caso es más bien un empecinamiento, pero creo podría dejarlo, ocuparme en otras cosas que me son más agradables y superar la frustración… pero, sin embargo, aquí sigo. Hasta he venido a encerrarme en un antiguo convento con otros tantos escritores y creadores solo por obligarme a seguir.

      Gracias por el comentario 🙂

  3. Mala cosa, muy buen texto. Eso de las enfermedades creativas resulta tan intrigante para quienes padecemos alguna…
    Y como sus recomendaciones son órdenes, querido Triste Sina, ahora mismo sigo el blog en cuestión.
    Abrazo

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