Tras la grieta

¿Cuál es tu mayor afición, viejo avaro? ¿El amor o la guerra? ¿Buscarás un lodazal en el que lavarte las culpas? ¿Y cuando el sol reseque la costra de barro qué herida asomará de la grieta? Acuérdate de septiembre, Señor de la Usura. Piensa que tú eres juez y carcelario, que tu vida es una rotonda sin salidas. ¿Quién oscurece el sol? El arma que teje el cerebro con la madeja del miedo ¿adónde apunta? Sólo puede salvarnos otra tormenta, abrir los surcos de tus riadas, mientras tanto yo me sentaré a esperar tus noticias «Ha muerto el hombre a quien amaste, apenas encontraron en una cuneta el cascarón de su piel.» Entonces, y solo entonces, saldré a buscarte, en carne viva, vencida la batalla contra ti mismo, hecho un vergel de frutas robadas. Y todos volverán a decir que tu locura fue la mía, desaguarán las presas hasta anegar el último fortín de los indios. La ciudad será una nube de insectos portadores. Y nosotros lejos una historia para los ancianos, algo que solo se cuenta con vergüenza y susurrando. La consagración de los puentes o de los bordes abstrusos de un territorio desconocido.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s