Altiva, como las más de las ciudades

tumbada contra su espejo el desierto, la noche

Esa forma de temblar la luz y caer desbaratada sobre los cuerpos

hasta convertirlos en paisajes extrañados

Al final del día

tormentas eléctricas sobre el llano

la mochila ligera           las manos simples

la amorosa agresividad de las luces que insisten

Así rebosa el vacío

 

*Este mural, titulado “Hero of the day” fue pintado hace un par de semanas en el Downtown de Las Vegas. Su autor, Sebas Velasco, amigo, antiguo roomate de convento y compañero en la senda del arte y las listas de reproducción punk-ground, me pidió que escribiera un texto breve que lo acompañara en las redes. Este es el resultado, después de una semana de desierto, burlesque posmoderno y euforia capitalista.

 

Advertisements

Desciende atravesando

el denso tabique de la humedad

la membrana por donde abrirse

a un piélago aceitoso sobre el que la ciudad se yergue

Nadie sabe del aire en las almenas, arriba

ensartado en los mástiles

el clima ajeno de los obeliscos

va pensando junto al dolor que la empuja en

los párpados porque no quiere llorar

paseando la fiebre por los acueductos

entre las nubes de moscas que se amontonan bajo las cúpulas

Así, por entre los tragavientos y las ciénagas

derrapa un tiempo que ha sido de todas

el tiempo del Imperio

 

Recuerda

Carreras de cuadrigas y cocaína

la crisis

vivimos la crisis y éramos felices en la crisis

teníamos mil veces veinte años

arrogantes, déspotas, emperadores

Naumaquias, hermosas representaciones de la guerra

sus colegas y ella organizando un mundo en el que

acabaríamos por no caber

Lo que se cae cuando el Imperio cae

es una montaña de soledad amontonada

 

Desciende buceando el silencio caliente

cipos funerarios, debajo solo un trillón de hormigas

Escribimos pesadillas para el futuro porque

no entendimos

que en el futuro estaba solo el

desierto

Mom, ¿a dónde va esa esa gente tan cansada

esa gente sin voz… or, well,

que tuvo voz y ya no habla?

Momy…, momy, mooom

que grita un hombre en el corazón pilar catacumba

de esta ciudad sobre la que vivimos

y yo no miro, momy, no lo miro

para callarle la voz de su alarido

para dormirle el cuerpo el gong

de su cuerpo contra los libros, los pistones

los ipods, el cosmos de tu smarphone

Todo este silencio de ruidos y esta gente

atravesando los trenes como si los trenes

no anduvieran ya en su tránsito

¿a dónde van?

de sol a sol, bajo la tierra

fundiendo el vacío de su voz con el gas de la frenada

trastabillando

echando los brazos al frente al aire viciado del subsuelo

para pedir como quien pide que lo devuelvan de

su constante estar desvanecido

¿A dónde van? ¿y por qué gritan?

Mom…

¿Es que no saben que son mudos,

que no podemos verlos?

Por marzo, niña,

te regalo revoluciones

escaleras al entresuelo de las libres

molinillos de viento

que son para tomarle el pulso a las batallas venideras

que son para poner en marcha los bajeles del futuro

que son para cortar de cuajo las ramas y raíces secas que no

te dejarán ver el sol, que se amarrarán con inquina

en tus tobillos de musgo, que te atarán lianas

al pecho del hombre

Pero revoluciones, niña, y molinillos de viento

para que las cuelgues de tus balcones y como

constelaciones inquietas en el tejado de tus sueños

Por marzo, en un puñadito de viento

la locura de las calles y las estaciones, el tiempo

que todo lo demás ya es tuyo

 

 

Empieza así:

Un animal que se duerme
y relampaguea en sueños
Un monstruo marino que se confunde
y empieza a nadar
río arriba

como las historias que leen los niños sin que les importe un
un comino quién la ha escrito, que la han escrito, que está escrito

Y continúa:

Una figura de sal y ceniza
Tienes los rostros de las cosas que
con el tiempo se agrietan;
o las cosas que el agua disuelve
y le obsequia a las mareas

Eres del mundo y sus rompeolas
donde el hombre ahoga a los ahogados
Te levanta la espuma el aire o la noche de
tu sangre de cerveza y vidrio

Y terminas: como un arlequín sin hilos
en el almacén de un mercado de pulgas
derramado en portales callejeros que
prometen sueños de ámbar, salvajes encontronazos
con extraños, serafines chuecos,
que anuncian batallas, torpes escenarios
para la épica de los idiotas

Triunfas, cada noche triunfas, río arriba
en la surco húmedo y rayano de una civilización a la que no perteneces
pero que te laurea como si fueras de los suyos

Nunca te he visto sangrar
Y no me sorprende

Están ahí ¿las oyes?
el zumbido de las revoluciones
en el agitarse el sueño
de los niños
en la punta de los zapatos
en las azadas
que multiplican los vientos
hasta deshacer en terrones la Tierra

Están ahí
Están por venir

Ya sé por qué te quedas mirando

Me miras y reconoces algo que es tuyo

ahí está, todo el tiempo

yo también lo veo

¿qué puedo decir?

No sé, pero, quizás algo que me dijiste un día

me anidó en la cara.

Y, bueno,

me pregunto si va a estar ahí ya para siempre

cuando te mueras, por ejemplo,

un poco antes que yo

quizás muy lejos de mi cuerpo

quizás muy cerca

¿Seguirá tu firma en esta vida?

¿Tu vida en esta vida que me das?